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Burn bruto y burn neto: no son lo mismo La caja disponible no es el saldo del banco Los tres escenarios Cuándo hay que mover ficha Cómo mantenerlo vivo Preguntas rápidas"Tenemos catorce meses de runway" es de las frases que más se repiten en una sala de consejo y de las que menos se sostienen cuando las abres. Casi siempre el cálculo es la caja del banco dividida entre el gasto medio del mes pasado, y ese número ignora los impuestos del trimestre que viene, las pagas extra, los cobros que se van a retrasar y las contrataciones ya firmadas. Así se calcula bien, y qué hacer con el resultado.
🔥 Burn bruto y burn neto: no son lo mismo
El burn bruto es todo lo que sale de la empresa en un mes: nóminas y Seguridad Social, infraestructura, herramientas, marketing, oficina, asesores. El burn neto le resta lo que entra de clientes. El primero te dice cuánto cuesta tener la empresa abierta; el segundo, a qué velocidad se vacía la caja.
El runway se calcula con el neto, pero mirar solo ese número esconde una fragilidad: dos empresas con el mismo burn neto de 30.000 € no corren el mismo riesgo si una factura 20.000 y gasta 50.000, y la otra factura 90.000 y gasta 120.000. La segunda depende mucho más de que sus cobros no fallen, y una sola baja grande le cambia el mes.
💰 La caja disponible no es el saldo del banco
Antes de dividir, hay que saber qué caja tienes de verdad. Del saldo hay que descontar lo que ya está comprometido aunque no haya salido: el IVA del trimestre que estás recaudando y no es tuyo, las retenciones, los pagos fraccionados del Impuesto sobre Sociedades de abril, octubre y diciembre —que además no se pueden aplazar—, las pagas extra si no están prorrateadas, las facturas de proveedor pendientes y cualquier contratación ya firmada que empieza el mes que viene.
Y al otro lado: si tienes una línea de crédito disponible, no es caja, pero sí es margen de maniobra. Conviene tenerlo anotado aparte, no sumado, para no confundirse.
🧮 Los tres escenarios
Un runway es una predicción, y una predicción con un solo número es una opinión. Lo útil es calcular tres.
El escenario base: las cosas siguen como van. Crecimiento igual al de los últimos tres meses, churn igual, contrataciones según el plan.
El escenario malo: no cierras ventas nuevas durante tres meses, un cliente grande se va, un cobro importante se retrasa dos meses. No es pesimismo: es la combinación que, de hecho, pasa de vez en cuando.
El escenario de supervivencia: qué runway tendrías si mañana congelas contrataciones, cortas el gasto discrecional y solo pagas lo imprescindible. Este es el más incómodo de calcular y el más valioso, porque te dice cuánto tiempo puedes comprar si las cosas se tuercen — y ese dato cambia por completo cómo negocias una ronda.
La diferencia entre el base y el de supervivencia suele ser de cinco o seis meses. Saberlo de antemano es la diferencia entre decidir con margen y decidir con miedo.
⏳ Cuándo hay que mover ficha
El runway no sirve para saber cuándo te quedas sin dinero: sirve para saber cuándo tienes que actuar. Y eso depende de cuánto tarda la acción que vas a tomar.
Levantar una ronda lleva entre cuatro y ocho meses desde la primera conversación hasta el dinero en la cuenta. Así que si tu plan pasa por financiación, el momento de empezar es cuando te quedan entre nueve y doce meses. Con seis ya negocias desde una posición débil y se nota en la valoración y en las condiciones. Con tres, no negocias: aceptas.
Si tu plan es llegar a rentabilidad, el cálculo es otro: cuántos meses necesitas para cerrar la brecha entre lo que entra y lo que sale, y si el runway te da para llegar con un colchón. Ahí la pregunta no es cuánto aguantas, sino a qué ritmo tiene que crecer el MRR para que el burn neto llegue a cero antes que la caja.
🧰 Cómo mantenerlo vivo
Un runway calculado una vez es un número muerto en una diapositiva. Lo que funciona es actualizarlo en el cierre mensual, con la caja real y los cobros reales del mes, y compararlo con lo que se había previsto. En dos o tres meses sabrás si tu previsión es optimista o realista, y eso vale más que cualquier plantilla.
Las piezas son cuatro: contabilidad cerrada a tiempo, una previsión de tesorería semanal para el corto plazo, el modelo a doce meses para el largo, y los tres escenarios revisados cada trimestre. Con eso, la pregunta del consejo deja de ser "¿cuánto runway tenemos?" y pasa a ser "¿cuándo tomamos la decisión?", que es la que importa.
❓ Preguntas rápidas
¿El runway incluye el dinero de una ronda que está casi cerrada? No hasta que está en la cuenta. Un term sheet firmado no es caja, y las operaciones se caen más de lo que parece. Como mucho, se muestra como escenario aparte.
¿Cómo afecta cobrar anualidades por adelantado? Alarga el runway de forma real, pero crea un efecto óptico: el mes de las renovaciones parece excelente. Por eso el burn se mira como media de varios meses, nunca de uno solo.
¿Y si somos rentables? Entonces el burn neto es negativo y el runway, en teoría, infinito. Pero sigue siendo útil calcular el escenario malo: cuántos meses aguantarías si perdieras a tus dos clientes mayores.
¿Esto lo lleva el founder o un CFO? El cálculo lo puede montar el founder. Lo que aporta un CFO externo es que los datos de partida sean ciertos, que los escenarios no sean voluntaristas y que alguien avise cuando toca mover ficha, no tres meses después. El resto de métricas que miramos están en CFO externo para SaaS.
Un runway que aguanta una pregunta difícil
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